
No tienes que ser un experto para saber que el ser constante, es el ingrediente clave para tener un hábito nuevo y, sobretodo, ver los resultados que quieres tener en tu vida.
El problema aparece cuando las cosas se complican y, nos damos cuenta de que ser constante, simplemente no es tan fácil. Fallas una vez y, de pronto es más difícil empezar de nuevo, así que simplemente renuncias a tu propósito inicial.
La buena noticia es que simplemente tienes que cambiar la estrategia para lograr ser constante (y no renunciar). Con estas 3 reglas prácticas, lograrás tener más constancia en todo lo que te propongas (sin fuerza de voluntad o motivación requerida).
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“Yo solo ponía excusas para no ser constante, hasta que un día desperté y... ¡todas mis metas se hicieron realidad!” – Lo dijo nunca nadie en la vida
Quiero empezar con una cruda realidad: no existen las historias de éxito espontáneo.
Todo tiene un proceso detrás.
Es como la imagen de un iceberg.
Todas las historias de triunfo que has escuchado alguna vez, son solo la punta que podemos ver.
Pero, tienen una base mucho más grande y sólida. Como el gran antecedente en proporción con lo poco que vemos.

Seguramente alguna vez te ha pasado escuchar una canción nueva en la radio.
La típica canción pegajosa que no te puedes sacar de la cabeza y, la cual se ha convertido en el éxito número uno en más de 50 países.
Y tú solo te preguntas: -¿Quién es el cantante? ¿De dónde salió?
Lo que pocos saben es que ese artista, empezó con sus clases de canto desde los 4 años y tiene una larga trayectoria en el mundo musical (la base del iceberg).
Un libro publicado representa la punta del iceberg pero debajo, está un escritor sentado frente al ordenador día tras día.
Una medallista olímpica representa la punta del iceberg pero debajo, se encuentra una chica entrenando día tras día.
Una madre que logró recuperar su peso es la punta del iceberg pero debajo, se encuentra una mujer que eligió cenar saludable durante meses.
Un chico que finalizo su primer maratón es la punta del iceberg pero debajo, está el esfuerzo de salir a correr cada mañana.
Con lo anterior no tengo la intención de desanimarte, sino todo lo contrario.
Después de leer este artículo creerás que puedes ser constante y no solo eso: serás más constante en todo lo que hagas.
¿Te quedas conmigo?, sigue leyendo...

Es la pregunta que aparece después de una renuncia, después de un fracaso o después de ver todos esos propósitos empolvados.
Es común pensar que el mayor reto para lograr una meta es dar el primer paso. Pero, es una visión incorrecta.
El mayor reto es retomar tu constancia después de fallar.
El mayor reto aparece después del primer día.
El mayor reto es lograr ser constante sobre el tiempo.
Te doy algunos ejemplos:
Y entonces ¿por qué no logramos ser constantes después de dar el primer paso?
Estas son algunas de las principales razones:
Formar un nuevo hábito y, por ende, ver los resultados que quieres tener, se adquieren por la repetición constante sobre el tiempo.
Pero, nuestra tendencia a la inmediatez nos vuelve impacientes, queremos llegar a la punta del iceberg lo más pronto posible, pero, no estamos interesados en construir una base sólida.
Por ejemplo: Queremos bajar de peso en 21 días (antes de la boda de la prima), queremos ganar la carrera entrenando un solo mes, queremos ser artistas famosos con un solo intento.
Querer tener resultados rápido, hace que olvidemos cómo realmente lograr ser constantes.
Para ser constantes es necesario enfocarnos en el proceso
Esta razón está relacionada con la anterior. Nuestra prisa por tener resultados, nos obliga a auto-imponer fechas límite imposibles de lograr.
Cuando se cumple el plazo que nos fijamos y, no logramos lo que esperábamos (incluso si estamos mejor que antes) sentimos un fracaso. Y este fracaso, debilita nuestra autoestima y, nos desmotiva para volver a intentarlo en el futuro.
Para ser constantes es necesario enfocarnos en el proceso y olvidar las fechas límite
Pensamos que ser constantes significa seguir por un camino perfecto sin errores, por una autopista plana sin baches.
Lamentablemente el proceso para lograr lo que quieres, es imperfecto.
Habrá momentos en los que tengas que detenerte por alguna razón, habrá días en los que falles a tu meta, pero lo importante es continuar.
Lo más importante para ser constante es no detenerte, no regresar al punto de partida, sino seguir la ruta y retomar cuánto antes tu meta.
Para ser constantes es necesario enfocarnos en el proceso, olvidar las fechas límite y, continuar después de los fallos.
Muchas personas piensan que ser constante es cuestión de fuerza de voluntad o de motivación.
Piensan que aquellas personas que logran ahorrar cada mes, hacer deporte todos los días o escribir cada mañana, son personas con una fuerza de voluntad sobrenatural y una fuente de motivación inagotable.
Pero, es un error.
La constancia tiene poco que ver con la motivación y la fuerza de voluntad.

La motivación se relaciona con tus emociones y estado de ánimo, por lo que es muy voluble sobre el tiempo.
Tú no puedes confiar en algo tan volátil como la motivación la motivación para lograr tus metas y ver los resultados que quieres en tu vida.
Además la famosa falta de motivación puede fácilmente convertirse en una excusa para sentirnos cómodos con nuestra falta de constancia.
Recuérdate a ti mismo que la motivación y la fuerza de voluntad no son necesarias para ser constante.
Para ser constantes es necesario enfocarnos en el proceso, olvidar las fechas límite, continuar después de los fallos e incluso sin motivación.

Ahora que ya sabes algunas razones que explican por qué no logramos ser constantes sobre el tiempo, tenemos que aprender cómo sí podemos ser constantes en todo lo que nos propongamos.
Las siguientes 3 reglas, son útiles para lograr adoptar cualquier hábito nuevo en tu rutina diaria, por ejemplo:
Vamos a empezar...

Muchas veces nos imponemos una meta muy retadora, pero muy inalcanzable para mantener sobre el tiempo.
En cambio, una meta corta y fácil de alcanzar te motiva a seguir con otras aún más retadoras.
Además aumenta la confianza y la motivación en ti mismo sin darte cuenta. Es como si empezaras una cadena de victorias diarias.
Así que comienza con una acción muy pequeña y fácil de lograr, e incrementa poco a poco sobre el tiempo.
Por ejemplo:
Tener una meta fácil de lograr tiene estos grandes beneficios:
El hábito de tener el hábito es mucho más valioso que el hábito en sí mismo.

Un hábito se desencadena por un recordatorio. Este recordatorio puede ser consciente o inconsciente.
Cuando estas en el proceso de formar nuevos hábitos, el recordatorio tiene que ser lo suficientemente efectivo para que te estimule a tomar acción.
Uno de los recordatorios más efectivos para ser constante es un hábito en tu rutina diaria.
Esto evita que procrastinemos lo que nos proponemos, ya que sabemos exactamente cuándo es momento de tomar acción.
Pregúntate ¿qué actividad haces todos los días?: tomar café, dejar las llaves en la repisa, lavar los platos, hacer tu cama, tomar una ducha, cepillarte los dientes, pasear al perro, etc.
Todos esos hábitos que ya tienes, son excelentes recordatorios para que tomes acción. Por ejemplo:
Extra Tip: se ha visto que cuando escribimos en tiempo presente nuestro plan de acción, aumenta la probabilidad de lograrlo, por lo tanto, recuerda escribir tu recordatorio en tiempo presente.

Los humanos somos pésimos estimadores de tiempo y, tampoco somos muy buenos evaluándonos a nosotros mismos de forma objetiva, por eso, es importante tener un registro escrito y visual. Sobretodo si no estas tomando en cuenta las fechas límite.
Un buena idea es registrar visualmente tu constancia diaria en tu agenda o calendario.
Además esto es bueno para motivarte mentalmente, el sentir que llevas varios días siendo constante te hace más constante.
Es un ciclo cerrado: Ser constante te hace más constante
La regla es no perder la racha de días logrados, y si fallas, retómala cuanto antes.
Otra excelente herramienta para registrar tus avances es la App con la cadena de metas.
Cada día debes de marcar si cumpliste con la acción diaria que te propusiste, y la única regla es no romper la cadena de días cumplidos.
Puedes descargar la App gratis aquí
Puse en práctica las 3 reglas para aprender alemán.
Encontré una divertida aplicación para el móvil en la que puedes aprender cualquier idioma.
Algunos días fue fácil, me sentía muy motivada de mi progreso, pero otros días (sobre todo cuando la terrorífica gramática aparecía) mi motivación se derretía como paleta de hielo en verano.
Poco a poco, empece a saltarme las lecciones diarias con las típicas excusas: -"Por un día no pasa nada", "El lunes retomo las lecciones que me faltan"
La fuerza de voluntad, ni la motivación podían rescatarme para ser más constante. El único camino era formar el hábito de practicar un poco cada día.
Y así fue como logré ser constante...
Además, no me impuse una fecha límite para tener resultados solo me enfoque en la práctica del día.
¿Qué te parecieron las 3 reglas? ¿las pondrás en práctica?...
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Sobre Tania Sanz:
Nutricionista y emprendedora, llevo más de una década enseñando cómo mejorar hábitos, alimentación y estilo de vida con estrategias prácticas y basadas en evidencia.
